
Editorial
Una vez más, los españoles volvemos a las urnas. Esperemos que el resultado electoral de lugar a una mayoría que produzca estabilidad y esperanza a una economía malherida que poco a poco se recupera de una de las mayores crisis de nuestra reciente democracia.
Hace una semana vivimos dos debates insólitos: El primer debate a cuatro, y el primer debate televisado entre mujeres. Los dos acontecimientos exteriorizan el final del bipartidismo y el inicio de una nueva era. España está cambiando rápidamente, pero por desgracia, parece que no en la buena dirección: En ninguno de los debates se realizó una apuesta clara y firme en defensa de la vida y la familia.
